El
censo de los israelitas
1
Crón. 21. 1-5
24 1 El Señor volvió a
indignarse contra los israelitas e instigó a David contra ellos, diciéndole:
"Ve a hacer el censo de Israel y de Judá". 2 El rey dijo a Joab, el
jefe del ejército, que estaba con él: "Recorre todas las tribus de Israel,
desde Dan hasta Berseba y hagan el censo del pueblo, para que yo sepa el número
de la población". 3 Joab respondió al rey: "Que el Señor, tu Dios,
multiplique al pueblo cien veces más de lo que es, y que los ojos de mi señor,
el rey, puedan verlo. Pero ¿por qué quieres hacer esto?". 4 Sin embargo,
la orden del rey se impuso a Joab y a los jefes del ejército, y estos salieron
de la presencia del rey para hacer el censo del pueblo de Israel.
5
Cruzaron el Jordán y acamparon en Aroer, al sur de la ciudad que está en el
valle del torrente de Gad, dirigiéndose luego a Iazer. 6 Llegaron a Galaad y a
la región baja, en Jodsí. Pasaron a Dan Iaán y luego, continuando el circuito,
llegaron a Sidón. 7 Entraron en el Fuerte de Tiro y en todas las ciudades de
los jivitas y de los cananeos, y luego partieron para Berseba, en el Négueb de
Judá. 8 Así recorrieron todo el país y, al cabo de nueve meses y veinte días,
llegaron a Jerusalén. 9 Joab presentó al rey las cifras del censo de la
pobla-ción, y resultó que en Israel había 800.000 hombres aptos para el
servicio militar, y en Judá 500.000.
El
castigo del Señory el arrepentimiento de David
1
Crón. 21. 7-17
10
Pero, después de esto, David sintió remordimiento de haber hecho el recuento de
la población, y dijo al Señor: "He pecado gravemente al obrar así. Dígnate
ahora, Señor, borrar la falta de tu servidor, porque me he comportado como un
necio".
11
A la mañana siguiente, cuando David se levantó, la palabra del Señor había
llegado al profeta Gad, el vidente de David, en estos términos: 12 "Ve a
decir a David: Así habla el Señor: Te propongo tres cosas. Elige una, y yo la
llevaré a cabo". 13 Gad se presentó a David y le llevó la noticia,
diciendo: "¿Qué prefieres: soportar tres años de hambre en tu país, o huir
tres meses ante la persecución de tu enemigo, o que haya tres días de peste en
tu territorio? Piensa y mira bien ahora lo que debo responder al que me
envió". 14 David dijo a Gad: "¡Estoy en un grave aprieto! Caigamos
más bien en manos del Señor, porque es muy grande su misericordia, antes que
caer en manos de los hombres".
15
Entonces el Señor envió la peste a Israel, desde esa mañana hasta el tiempo
señalado, y murieron setenta mil hombres del pueblo, desde Dan hasta Berseba.
16 El Ángel extendió la mano hacia Jerusalén para exterminarla, pero el Señor
se arrepintió del mal que le infligía y dijo al Ángel que exterminaba al
pueblo: "¡Basta ya! ¡Retira tu mano!". El Ángel del Señor estaba
junto a la era de Arauná, el jebuseo. 17 Y al ver al Ángel que castigaba al
pueblo, David dijo al Señor: "¡Soy yo el que he pecado! ¡Soy yo el
culpable! Pero estos, las ovejas, ¿qué han hecho? ¡Descarga tu mano sobre mí y
sobre la casa de mi padre!".
La
construcción de un altaren la era de Arauná
1
Crón. 21. 18-28
18
Aquel mismo día, Gad se presentó a David y le dijo: "Sube a erigir un
altar al Señor en la era de Arauná, el jebuseo". 19 David subió conforme a
la palabra que le había dicho Gad por orden del Señor. 20 Arauná miró y vio al
rey y a sus servidores que se dirigían hacia él. Entonces salió, se postró ante
el rey con el rostro en tierra, 21 y dijo: "¿Por qué mi señor, el rey,
viene a ver a su servidor?". David respondió: "Para comprarte esta
era y erigir en ella un altar al Señor. Así esta plaga dejará de abatirse sobre
el pueblo". 22 Arauná dijo a David: "Tómala, y que mi señor, el rey,
ofrezca en sacrificio lo que mejor le parezca. Ahí están los bueyes para el
holocausto, y los trillos y los yugos servirán de leña". 23 Arauná le dio
al rey todo eso, y añadió: "¡Que el Señor, tu Dios, te sea
propicio!".
24
Pero el rey dijo a Arauná: "¡De ninguna manera! La compraré por su debido
precio; no voy a ofrecer al Señor, mi Dios, holocaustos que no cuestan
nada". Y David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.
25
Allí David erigió un altar y ofreció holocaustos y sacrificios de comunión. El
Señor aplacó su ira y la plaga cesó de abatirse sobre Israel.
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